Salmos 22

1 Del maestro de coro. Según la melodía de «La cierva de la aurora». Salmo de David.

2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

3 Te invoco de día, y no respondes,

4 y sin embargo, tú eres el Santo,

5 En ti confiaron nuestros padres:

6 clamaron a ti y fueron salvados,

7 Pero yo soy un gusano, no un hombre;

8 los que me ven, se burlan de mí,

9 «Confió en el Señor, que él lo libre;

10 Tú, Señor, me sacaste del seno materno,

11 a ti fui entregado desde mi nacimiento,

12 No te quedes lejos, porque acecha el peligro

13 Me rodea una manada de novillos,

14 abren sus fauces contra mí

15 Soy como agua que se derrama

16 mi garganta está seca como una teja

17 Me rodea una jauría de perros,

18 Yo puedo contar todos mis huesos;

19 se reparten entre sí mi ropa

20 Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

21 Libra mi cuello de la espada

22 Sálvame de la boca del león,

23 Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,

24 «Alábenlo, los que temen al Señor;

25 Porque él no ha mirado con desdén

26 Por eso te alabaré en la gran asamblea

27 los pobres comerán hasta saciarse

28 Todos los confines de la tierra

29 Porque sólo el Señor es rey

30 Todos los que duermen en el sepulcro

31 glorificarán su poder.

32 anunciarán su justicia a los que nacerán después,