Salmos 32
1 De David. Poema.
2 ¡Feliz el hombre a quien el Señor
3 Mientras me quedé callado,
4 porque de día y de noche tu mano pesaba sobre mí;
5 Pero yo reconocí mi pecado,
6 Por eso, que todos tus fieles te supliquen
7 Tú eres mi refugio,
8 Yo te instruiré,
9 No sean irracionales como el caballo y la mula,
10 ¡Cuántos son los tormentos del malvado!
11 ¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos!