Salmos 39
1 Del maestro de coro. De Iedutún. Salmo de David.
2 Yo pensé: «Voy a vigilar mi proceder
3 Entonces me encerré en el silencio,
4 el corazón me ardía en el pecho,
5 Señor, dame a conocer mi fin
6 no me diste más que un palmo de vida,
7 pasa lo mismo que una sombra;
8 Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda?
9 líbrame de todas mis maldades,
10 Yo me callo, no me atrevo a abrir la boca,
11 Aparta de mí tus golpes:
12 Tú corriges a los hombres,
13 Escucha, Señor, mi oración;
14 No me mires con enojo,